ALOPECIA AREATA: QUÉ ES Y CÓMO TRATARLA

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alopecia areata

La ALOPECIA AREATA (AA), «pelada» o «alopecia en áreas», aunque a veces se presenta como alopecia difusa, es la más frecuente de las alopecias circunscritas no cicatriciales. El elemento inicial característico de la AA es una zona circunscrita lisa y desprovista de pelo.

Generalmente no existe sintomatología subjetiva, aunque algunos enfermos pueden quejarse de dolor a la palpación, irritación o parestesias inmediatamente antes del desarrollo de una nueva zona alopécica.

La placa inicial puede crecer en unos meses o pueden aparecer nuevas áreas alopécicas más o menos cercanas, con tendencia a la fusión, constituyendo una placa de mayor tamaño. Las formas clínicas típicas de la enfermedad son en placa única o múltiple, reticular, ofiásica, total (AAT) y universal (AAU).

La etiología de la enfermedad es desconocida, aunque existen factores geneticohereditarios, factores inmunológicos, vasculares, psicológicos (con importante participación del estrés en la aparición de los brotes y alta comorbilidad de trastornos psiquiátricos de ansiedad y depresivos) y otros.

La mayoría de las personas que tienen alopecia areata están sanas, pero una pequeña proporción de gente presenta estas enfermedades asociadas, aunque la naturaleza exacta de la asociación entre estas otras condiciones médicas no está clara.

La evolución de la alopecia areata es impredecible. Es verdaderamente imposible para un médico decirle a un paciente con alopecia areata cuál será su evolución. Sin embargo, de forma general las estadísticas que se manejan son de un 50% de repoblación dentro del primer año de presentación sin tratamiento. Del siete a diez por ciento tienen una enfermedad muy severa.

A continuación, enunciamos los diversos tratamientos que existen para la ALOPECIA AREATA:

• De forma habitual, se suelen prescribir los inmunosupresores clásicos (corticoides sistémicos y tópicos), inmunosupresores modernos (tacrolimus), inmunomoduladores (isoprinosín, ciclosporina oral); inmunoestimuladores clásicos (difenciprona), puvaterapia y terapia fotodinámica.
• Se han utilizado también otros tratamientos como:

o El minoxidil, que puede combinarse con retinoides.
o La cimetidina, que se ha utilizado también en ocasiones sin resultados claros.
o La crioterapia, que ha ofrecido buenos resultados y puede ser útil como irritante en placas localizadas.
o Interferón alfa 2 intralesional, aunque con resultados contradictorios.
o La interleucina: es un tratamiento prometedor, ya que regula los receptores de glucocorticoides (RGC) tipo II.
o Las inmunoglobulinas: tratadas específicamente podrían ser útiles en algunos casos de alopecia areata, aunque son necesarios más trabajos sobre estos tratamientos de última generación.

Resumiendo, podemos decir que muchos tratamientos parecen parcialmente eficaces. No existen algoritmos universales para el tratamiento, que debe individualizarse en cada caso tras una valoración médica del paciente por parte del dermatólogo especialista. Su tratamiento, indiscutiblemente, debe basarse en una buena relación médico-enfermo. Como única regla general deben aplicarse las modalidades terapéuticas mencionadas según la habilidad del dermatólogo y la personalidad y adaptabilidad del paciente.

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